Otro poema

Te intuyo
cuando mis uñas me sujetan a vos
como anclas y me dejo llevar hacia
tu impúdico lar enajenado.
El vientre se transforma en tibio
refugio y como un surco abriga
semillas.
Decime si te gusta saborear la
osada prédica tuya de pedirme en
abundancia.
No es tu certidumbre que te transporta
es tu efusión pagana que conmigo
compartís. . .
Así de cautivante nuestra verdad
tan cerca así como un abrigo, suavidad
de musgo.
Y al hacerlo, te sentís
renovado y vivo.
Como una gitana altiva, cabalgo
sobre tu piel agitada y sensual en un viaje
de principio a fin precipitada.
Y mi vida toda así desmadejada
fluye hacia
tu abrazo incinerante
que me fragua en vos hasta que
por fin te alcanzo.
